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Bio

Granada, 1981.

Desde pequeña disfrutaba con el cine clásico, con el soul, con el jazz o con la lectura. Inspiraciones que no parecían propias de la edad. En mi clase lo hacían con “Bolero Mix”. LLegué a pedirlo para Reyes, lo intenté, pero no había manera.

Suelo hacerme preguntas sobre las cosas que no siempre se entienden (o será que yo no me sé explicar). Antes sentía que era una rara. Luego descubrí que todos lo somos para quienes no son como nosotros. O nosotros como ellos. Lo que nos hace diferentes nos hace especiales. Y con mIRC llegó la conexión de raros, y y todo se me hizo más fácil. Fueron años de descubrimiento y carcajadas online. También de las primeras desvirtualizaciones. Luego vendrían muchas más.

Me licencieé en Sociología. Oposité a la administración durante años y aprobé. Sin plaza. No era feliz. Continué formándome y reflexionando sobre qué quería y sobre cómo iba a conseguirlo. Gracias al fracaso salí fortalecida y encontré mi verdadera vocación. Mis niños grandes de F.P.E. me ayudaron a descubrirla, con su comprensión y dulzura cordobesa.

Estudié un Máster eLearning. Y comencé a tutorizar y diseñar acciones formativas virtuales. Las horas se me pasan volando, igual el combo aprendizaje-internet es el ganador pensé. Al poco las formaciones cobraron vida gracia a la gamificación educativa y al aprendizaje basado en juego. Mis niños no tan pequeños de primaria (Plan PROA) me transformaron por completo. Fue su forma de ver la vida la que me hizo activar mis “ojos de primera vez”, esos que están libres de prejuicios y abiertos a opciones. Me recordaron que el sistema aniquila su creatividad y que no se lo merecen. Presentaron a sus talentos, deseosos por mostrarse al mundo. E hicieron sencillo lo complicado. Me dieron lecciones de vida, y sus abrazos, la vida.

Continué mi rumbo profesional, enfocado a la formación adulta. Me prometí que haría lo posible por avivar esa chispa de ilusión que se encuentra en los más pequeños. Sigue viva en cada persona, aunque en algunas necesite más candela. La consultoría y las coordinaciones supusieron un paso más. Siempre me había dicho mi madre que era muy dispuesta, y va a ser que es cierto. Disfruto organizando, creando, diseñando y errando. Cada una oportunidad supone un reto, y la experiencia te da la confianza necesaria para superarlos. Y en ello estoy, pasando de ser una mediocre, a ser una mediocre que se esfuerza por dejar de serlo. Comprendí que todo lo que no sea avanzar y superarse son excusas. Creyeron en mí, y pude en creer en mí, y en ti.

El camino no ha sido fácil, ni por asomo. Acompañarse de algún comodín para este juego que es la vida ayuda. En mi caso cuento con uno heredado, siendo el “culpable” alguien muy especial con quien disfruté de miles de partidas, y que siempre juega conmigo. Alguien, cuyo casi nonagenario brillo de ojos simbolizaba la alegría de vivir en estado puro.

Alegría de vivir  que supo transmitir hasta el último momento y que siempre me acompaña en el camino. Alegría de vivir que hace que me sienta afortunada por dedicarme a un universo que amo y que me sorprende cada día. Y cómo no, la alegría de vivir y el aprendizaje, se multiplican y evolucionan en compañía, así que cuento con tus interacciones y (re)encuentros.

Perdón si en algún momento erré contigo y gracias por lo que seguro tengo que agradecerte.

[Azahara Peralta]